1 dic. 2010

Formosa: “A este indio hay que matarlo” + SUMARIO MapuChe‏


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Represión en Formosa. Félix Díaz, referente de la comunidad toba La Primavera, desalojada en forma violenta el pasado martes de la ruta nacional 86, denunció que así lo amenazó el comisario a cargo del operativo. “La Policía vino a matarnos”, afirmó sobre los disturbios que ocasionaron dos muertos.

Por Jorge Nahum / Diario Dia a Dia

No es una historia de otro siglo, extraída de tiempos bárbaros ni del Lejano Oeste. Ocurrió en Formosa, una provincia del norte de la Argentina. Y pudo ser mucho peor. “Estábamos en la ruta cuando llegó la Policía. Eran como 500. Nosotros, 200, entre hombres, mujeres y niños. El comisario a cargo del operativo me encaró y me dijo ‘si querés seguir con vida, salí de la ruta’. Le pregunté si tenía la orden judicial para el desalojo y me respondió: ‘Vengo a cumplir órdenes y no me vas a detener indio de mierda’. Entonces desenfundó el arma, empezó a cargarla y gritó: ‘A este indio hay que matarlo’. Y allí empezó todo”.
El que vivió para contarla es Félix Díaz, referente de la comunidad toba La Primavera, que desde hacía casi cinco meses cortaba la ruta nacional 86 a 10 kilómetros de Laguna Blanca (Formosa), en reclamo por tierras que ancestralmente consideran suyas. La violenta represión policial fue el martes pasado por la tarde. Hubo dos muertos y hay dos heridos graves. Díaz huyó al monte con pedido de captura y el viernes se presentó a declarar en Clorinda, por el asesinato del policía Ever Falcón, ultimado a balazos. Por ahora quedó libre y accedió a dialogar con Día a Día.

–¿Qué fue lo que realmente ocurrió en la ruta?
–Cuando el comisario me amenazó comenzaron los forcejeos y el primero en caer es Samuel Garcete, el hermano originario que está inconsciente desde el martes, internado y con coma farmacológico. Sé que Roberto López, el miembro de la comunidad que murió, defendía a una mujer a la que le estaban pegando con la cachiporra. No sé cómo lo mataron, porque mis compañeros me gritaban “corre y andate, que hay que seguir la lucha”. Escapé al monte y estuve escondido. Por lo que me contaron, a López le dispararon a mansalva y cuando estaba en el piso. No sé el nombre del comisario. No tenía identificación, sólo las estrellas en el uniforme. Pero puedo describirlo y mis compañeros tienen fotos.
–Desde el Gobierno formoseño manifestaron que ustedes dispararon primero. –Es su discurso para argumentar tanta violencia. Ellos quieren hacernos quedar como los malos y tienen todo a su favor. La Policía vino a matarnos, no a dialogar. La noche del martes fueron a buscarme donde vivo, detuvieron a mi esposa y quemaron mi casa y otras seis viviendas. Nos quedamos sin nada, no tenemos ni documentos. Estamos durmiendo en el suelo...

–También dicen que ustedes agredieron a policías que habían ido hasta un campo en disputa por una denuncia de los dueños. –No estábamos armados, pero los hermanos Celía, la familia que dice ser dueño de las tierras, iban a caballo y con rifles. Les tiré piedras con una honda y me dispararon, mientras el comisario de Laguna Blanca, Ricardo Cajes, miraba y no hacía nada. Un policía le apuntó a un hermano originario y vino otro compañero nuestro y le golpeó la mano, por eso soltó el arma reglamentaria. Había una mujer policía que se asustó, empezó a correr, se cayó y perdió el arma. Nuestro reclamo era pacífico, los que atacaron fueron ellos.
Por la tierra. Félix Díaz es representante de Asuntos Indígenas del Inadi, delegación Formosa. Desde hace 10 años participa en los reclamos de tierras “porque llegamos antes que los criollos, y porque son para nuestra subsistencia”. Es que como él mismo explica, la comunidad aborigen integrada por 4.500 personas de 850 familias, pesca en la laguna, recolecta leña y hasta utiliza ramas de las palmeras para construir sus ranchos.
La comunidad considera de su propiedad 612 hectáreas, colindantes con las tierras en las que habitan (unas 5 mil hectáreas), que también reclama una familia de ganaderos de la zona, los Celía. Esta familia cedió el terreno en cuestión al Estado, que planea construir una universidad agropecuaria.
El viernes, Díaz prestó declaración y el juez Gabriel Garzón lo eximió de la prisión. Lo acompañaron los sacerdotes Caballero y Ponciano Acosta, pertenecientes a la Pastoral Indígena y reconocidos por ser defensores de los derechos de los pueblos originarios. “Intentamos el diálogo con el Gobierno con las herramientas jurídicas que tenemos y nos niegan todo. En la población hay un edificio escolar vacío, porque no hay maestros. No tenemos atención médica, porque no envían remedios ni combustible para la ambulancia”, recapitula Díaz, reposadamente, aunque con el dolor impreso en cada frase.
Para entender el conflicto

Reclamo. El desalojo del martes pasado fue el punto crítico de un reclamo que llevaba más de cuatro meses en la ruta 86.
Dueños. Integrantes de la comunidad aborigen toba La Primavera exigen títulos de tierras comunitarias de unas 600 hectáreas en esa zona, ubicada a 190 kilómetros al norte de la capital provincial.
Con planes. El gobierno de Formosa quiere construir allí una universidad especializada en carreras agropecuarias.
Tragedia. Durante la represión murieron un policia y el aborigen Roberto López. Otros dos originarios están internados graves y uno más murió, pero víctima de una enfermedad

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